Gafas para vivir Roma

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Este viernes, la historiadora y catedrática de estudios tradicionales de Cambridge Mary Beard (Much Wenlock, R. Unido, mil novecientos cincuenta y cinco) recibe el Premio Princesa de Asturias en Ciencias Sociales en Oviedo. Como se puede leer en los medios y misma cuenta en sus redes sociales, esta historiadora diferente (la “Patti Smith del planeta clásico” la llamaba Abc hace poco) se lo pasa a lo grande en Asturias (bueno, entendible es). Que lo gocen , los que la oyen y los que la leemos. Por el hecho de que es justo el distinción. Qué bueno que viniste para presentar sus nuevas gafas para vivir la experiencia de pasear por Roma, Mary Beard.

No iré de listo: si bien había oído su nombre de antemano, he descubierto a Beard este dos mil dieciseis. Y con la furia del converso me he subido al carro, claro. ¿Las razones? Su último libro SPQR Una historia de la vieja Roma (traducción de Silvia Furió, Crítica dos mil dieciseis), los reportajes que en la actualidad emite en España #0 (muy aconsejables, distanciados de la extraña deriva del Canal Historia), por las entrevistas suyas que llevo leídas este año…

Hace unas semanas, en un encuentro con los editores de Desperta Ferro (que aparte de sus gacetas de historia se han lanzado a editar unos libros soberbios de los que pronto os charlaré) les preguntaba por qué razón, generalizando mucho, los historiadores anglosajones escribían libros de su especialidad, interesantes en contenidos mas con una forma más atrayente para el enorme púbico. “En la universidad de España se ha obviado la divulgación a lo largo de bastante tiempo, estaba muy mal vista y los anglosajones nunca han olvidado esa una parte de su trabajo”, me respondieron. Si bien en España eso va mudando poquito a poco, Beard es una prueba viva de ese buen hacer los historiadores británicos. Y lo hace en sus libros, en Internet o bien en la tele.

Esta erudita de sesenta y uno años, feminista, europeísta y de un aspecto nada academicista (oh, cielos, ¿puede ser un historiador una persona normal y no alguien de aspecto gris?), va dejando mensajes combativos allí por donde va. ¿Una muestra? Ciertas declaraciones que va dejando en sus actos por Asturias de los últimos días como “las Humanidades no son sin costo ni económicas, mas son esenciales para crear el género de ciudadanía que deseamos tener” (no me veis, mas estoy aplaudiendo a rabiar). O bien esta otra, “no podemos hacer ‘photoshop’ de las cosas que no deseamos ver y dejar de examinar los componentes pues va contra lo que es la historia”

En su libro, SPQR, hace un repaso de la historia de la ciudad de Roma desde su fundación hasta el año doscientos doce d.C. cuando el emperador Caracalla da la ciudadanía romana a todos y cada uno de los habitantes del imperio. Resultaría absurdo que me pusiese a hacer una crítica del contenido de este libro que ya han recomendado gente como Carlos García Gual, Luis Alberto de Cuenca o bien el propio Santiago Posteguillo, mas sí deseo resaltar múltiples cosas de él como lector.

Lo primero, la sensación de una mirada y un argumento crítico cara el pasado. Beard comienza desde el capítulo 1 (en el que se encarga de Cicerón) a desmontar y reconsiderar cosas sabidas y mitos dados por determinados. En una entrevista, Beard lo afirmaba claro “los mayores avances siempre y en toda circunstancia vienen de hacernos nuevas preguntas sobre el planeta antiguo”. Es la prueba de que se puede tener una mirada crítica cara el pasado, aun cuando es el objeto profesional de su vida (¿cuántos historiadores se dejan llevar por la fascinación de sus temas hasta engrandecerlos?).

Segundo, es un libro que trata con inteligencia al lector que, puede no tener los conocimientos mas no es tonto. La autora juega con un estilo lleno de humor y visual, recurre a hechos de cultura popular o bien actualidad para ejemplarizar lo que explica sobre Roma. Le sale bien.

Y tercero, se lee magníficamente, se goza y se aprende. Olvidemos los libros de historia hastiados y esa visión de que la historia debe ser un inamovible catecismo de datas, datos y personajes.

Las lentes que nos ofrece Mary Beard (así sea en formato audiovisual o bien literario) resultan estupendas para mirar cara la Vieja Roma. ¡Enhorabuena por su premio y que prosiga de esta manera!