Problemas visuales

problemas visuales

El tratamiento de los problemas visuales se basa en cuatro pilares básicos: las normas de higiene visual, las ayudas ópticas, la terapia visual y la cirugía refractiva.

Las normas de higiene visual se centran sobre todos en aquellos aspectos posturales y ergonómicos que minimizan la presión de las demandas visuales; como por ejemplo, la distancia de trabajo, la iluminación o los contrastes figura/fondo.

Las ayudas ópticas corresponderían a los lentes ópticos con sus tratamientos correspondientes, ya sea en gafas o lentes de contacto, y a los instrumentos ópticos para personas con una baja agudeza visual. También incluiríamos los filtros de protección, ya sean para la radiación solar u otras radiaciones perjudiciales, y los filtros destinados a aplicaciones optométricas específicas.

En ocasiones, las ayudas ópticas no sólo cumplen la función de compensar el problema sino que, además, actúan activamente sobre el sistema visual para provocar un cambio. Aunque estas actuaciones son básicamente funcionales, como por ejemplo mejorar la capacidad de enfoque o el estado de convergencia ocular mediante lentes convencionales o prismas, eventualmente pueden ser estructurales, como es el caso de las lentes de contacto de geometría inversa, cuyo diseño y adaptación permite modificar la curvatura corneal para reducir la miopía.

Los filtros de protección más populares son los empleados en las gafas de sol; los lentes usados para esta función pueden ser también graduados. Tanto en uno u otro caso, es fundamental que reunan absolutas garantías de calidad óptica, resistencia y capacidad de protección visual. También son conocidos los filtros para la actividad con pantallas de ordenador, así como los filtros de protección frente a radiaciones de riesgo para la salud ocular del trabajador.

Recientemente, y en el ámbito de la Optometría Pediátrica, el estudio sobre el uso de determinados filtros en problemas de aprendizaje abre un nuevo e interesante campo de trabajo. La Terapia Visual se centraría en la realización de programas de refuerzo o instauración de aquellas funciones del sistema visual que no están en plenas facultades.

Finalmente, la Cirugía Refractiva ofrece una alternativa quirúrgica a los problemas ópticos. En los últimos años, se ha convertido en una opción más, ya que la mejoría tecnológica e instrumental han permitido mejorar el grado de seguridad; eso sí, siempre y cuando el candidato reúna los requisitos necesarios, esté en manos de un buen especialista y asuma los riesgos y limitaciones de la intervención.